Jon está, sólo está escondido…

 

Después de nuestra conversación, miles de pensamientos me asaltan. No, no es cierto que Jon no esté, a veces asoma tímidamente la cabecita, pero está demasiado cansado de problemas…y sólo de vez en cuando, cuando las ganas pueden a la pereza y la acción a la inmovilidad, la saca de nuevo.

Lo que Jon no parece haber notado es que últimamente saca más la cabecita que en los meses anteriores. Y es que tocar fondo es lo que tiene, tarde o temprano, uno tira hacia arriba, aunque siempre es mucho más lento de lo que nosotros quisiéramos. Y, la mayoría de las veces, no somos conscientes de que estamos empezando a subir cuando hemos avanzado mucho camino (desgraciadamente las crisis mentales no se solucionan de la noche a la mañana).

Lo más difícil de todo es no perder el norte. Y para eso es importante no abandonar las cosas que nos hacen sentir bien. Sí, no evitan la tristeza, porque por desgracia hasta en las cosas buenas las malas acompañan, pero al menos consuelan y nos ayudan a ver los dos lados de la balanza, al menos por un instante.

No existen las recetas instantáneas, pero tarde o temprano, todo pasa… Sé que no consuela, pero es la única verdad que conozco…

Ya te lo he dicho, te quiero y quiero estar contigo, me da igual que me dejes ayudarte o no, que necesites tiempo, que necesites espacio, aléjate pero no te vayas. No creo que sea lo que merezcamos ni necesitemos ninguno de los dos. Yo me niego a sacar de mi vida a alguien que me dá tanto y tan bueno, aunque él no termine de creérselo. Y, si me tengo que creer tus palabras, yo también te doy lo mismo a ti, aunque no haya conseguido con eso mitigar tu tristeza.

Ya que no me dejas ayudarte, al menos déjame quererte…

Comenta algo si te apetece