Jon me dice besos. Sí tendrá caradura. Já. Facilito me lo pone para empezar y encima se ríe el muy jodido. Yo sólo le pedí que dijera una palabra, y va y me dice besos. Y además no para de dármelos con lo cuál me pone un podo difícil esto de darle a la tecla, pero lo creas o no, mientras estoy tecleando esto, le estoy besando…. Creo que es porque no puedo parar…por mucho que le bese siempre quiero más, y más y más y muuuuuchos besos mássss….
Besos, besos por doquier, en una esquina de la calle con un poco de luz de sol, debajo de una farola, a la hora de comer, de beber, paseando, hablando, riendo, o simplemente tumbados. Besos de todas formas y colores… y sabores, besos que saben a bocadillo en la calle, a kebab, a hierba de gran calidad. Besos infinitos en un tiempo finito. Besos con Rebeca.
Te busco al abrir los ojos, te busco antes de cerrarlos. Busco sentir la suavidad de tu cuello o tal vez el calor de tus labios. Me despierto y te veo lejos, pero te busco y te acercas. Tu busco, te encuentro, me pierdo, me pierdes, te pierdo… El frío se convierte en calor y el calor no se enfría… padezco el efecto sopa de tomate….
Cuerpos frios que se calientan con caricias. De hecho, el placer de pasar frio para convertirlo en calor debajo de las sábanas. Calor, humedad y deseo. Kilómetros de caricias por su piel, siempre buscando un trocito MÁS que acariciar, buscando su boca, sus brazos alrededor mío, su respiración… que bella forma de entrar en calor.
Le gusta colarse en el baño mientras me ducho. La primera vez que lo hizo perturbó, me pareció que invadía parte de mi espacio. Pero enseguida desapareció ese pensamiento. En la ducha, en la calle, en la cama, en la oficina, me encanta que me turbe y que me perturbe, alterarle, mecerle, acompañarle, dejarme llevar o, mucho más simple que todo eso, simplemente estar, sin que nada ni nadie, ni tan siquiera el puñetero Cronos, nos intimide y entorpezca por unos días. Calor, frío, besos, caricias, humedades, sin tiempo.
Y siempre algo acompañándome, constantemente, no era el frío porque teníamos calor a veces, no era el hambre porque comíamos cuando nos placía, no era el colocón porque a veces estábamos serenos. Lo que siempre estaba ahí, constantemente, era su sonrisa, paseando conmigo, dándome fuerzas. Y sus ojos, esos precioso ojos que al principio pueden pasar desapercibidos, pero cuando los miras detenidamente, le coges vicio, cómo casi todo en ella.
Jon en Amsterdam es como uno de esos deliciosos panecillos calientes de desayuno… Cálido, crujiente, con su queso fundido chorreando, aromático, especiado y especial… puedes comértelo de arriba a abajo y no dejar ni rastro, pero no te preocupes, siempre te comerías dos más. O tres, o cuatro. En realidad, no es que te quieras comer a 4, sino que te comerías el mismo cuatro veces de lo rico que está. Aunque, si lo pienso friamente, no sé si me habré pasado con la comparación… Jon está infinitamente mejor!.
Ayer por la noche me quedé con ganas de decirle algo a Rebeca, mis condiciones mentales de ayer estaban muy lejos de la normalidad. Ayer, cuando estábamos en la cama, me di cuenta de algo. Ella me preguntó un par de veces si me pasaba algo, pero era incapaz de articular palabra. Ayer me di cuenta que Rebeca es la mujer de mis fantasias. Siempre desee tener a una mujer cómo ella a mi lado, fuerte, energética, caliente, cariñosa, alguien que no planificara todo y se dejara llevar. Fue un tanto fuerte la revelación: ¡estar en la cama con la mujer de tus fantasias!. En cierto modo me abruma demasiado, quizás esas fantasias eran demasiado para un tipo cómo yo.
Lo peor de alguien como Jon es que lanza la piedra y esconde la mano. Es decir, ayer me dice que siempre había soñado con una mujer como yo, hoy me dice que sus fantasías son demasiado para un tipo como él. Tal vez no se plantea que, por un lado, a mí también me gustaría saber exactamente en qué consisten esas fantasías y, en segundo lugar, no sé si ser -o no ser- la fantasía de alguien es bueno o no para mí… ¿coincide la fantasía con la realidad? y, aún coincidiendo, ¿es grato el resultado? Sea como sea, siempre me ha gustado ser alguien de carne y hueso y no sólo una fantasía, algo que sólo existe en la imaginación….o tal vez, puede que en algunas ocasiones fantasía y realidad sean lo mismo. En fin, demasiada Kandinsky Haze…..
El encontrarte a una fantasía tranformada en carne y hueso es, sin duda, bueno. ¿En que consisten las fantasías?, pues hay de todo, siempre quise estar con una mujer inteligente, activa, determinada, inquieta, con proyectos… Una mujer bella, con una preciosa sonrisa y un cuerpo deseable. Una mujer caliente, que me demostrara su deseo… amén de otras mil cualidades que he ido descubriendo con el paso de los días. Resumiendo, tú eres de carne y hueso y cumples la fantasía de mujer que imaginé.
Uhm… En estos momentos soy una mujer llena de sacos. Sacos de tiempo, sacos de dudas, sacos de preguntas que quiero hacer y sacos de respuestas que no quiero saber… sacos de problemas, incluso sacos de patatas!. Vuelvo de vacaciones y maldita la gana que tengo de volver. Jon es indescriptible. Nunca he sido de tener fantasías, asíq ue nunca ha sido objeto de mis pensamientos fantasiosos -no al menos en la línea en la que creo que apuntaba él- Pero, lo cierto es que, si no le secuestro, es porque no se deja. ¿Volamos a Pekín?