Título desconocido
Te admiro no sabes de qué modo. Te admiro por tu entereza, por tu valor. Por tu distanciamiento equilibrado de ciertas cosas. Por tu sentido común y eterno saber estar. Admiro quién eres y cómo eres. Eres un hombre, un hombre valiente. Algo confuso y errante pero, a diferencia del hombre que conocí, un hombre que se cuestiona las cosas y lucha por lo que quiere, a pesar de que tarde en decidir lo que quiere y pierda ese sentido práctico que para otras cosas es impecable
Yo no te conocía antes de estar conmigo (o prácticamente), pero sí sé que has cambiado. Más que cambiar, has crecido. Quizás no estés pegando el estirón tan rápido como te gustaría, pero créeme, creo que eres mucho mejor persona y más íntegro que cuando te conocí y, desde luego, mucho más coherente. Te admiro por tu capacidad para reinventarte, a pesar de las dificultades. Por, a pesar de todo, estar siempre ahí cuando te he necesitado y no haberme descuidado.
Me fascina estar contigo porque piensas en dos (bueno, en tres, en cuatro…) pero aunque a veces eres un despistado y me enfurruño, una de las cosas que mejor sabes hacer es sentir que piensas en mí cuando haces las cosas y que cuentas conmigo. Te quiero sin más. Porque todo lo bueno que me das, compensa con creces tus momentos de silencio, tus distanciamientos, la falta de comunicación, la confusión….
Echo de menos hablar contigo de mis sentimientos. Hay muchos pensamientos en mi cabeza, diferentes sensaciones, emociones. De cosas que me gustaría hablar contigo y no hago porque veo que no estás o, al menos, no estás para hablar. Aún así, me colmas de detalles y atenciones con esa mirada triste que me parte el corazón… y me gustaría saber hacerte más feliz.
Es una pena que no te quieras como te mereces, que no te valores como te mereces, porque vales mucho más de lo que crees.
Quiero que sigas creciendo, quiero que te encuentres. Quiero que seas feliz, y espero poder estar a tu lado para compartirlo…