Título desconocido

Te admiro no sabes de qué modo. Te admiro por tu entereza, por tu valor. Por tu distanciamiento equilibrado de ciertas cosas. Por tu sentido común y eterno saber estar. Admiro quién eres y cómo eres. Eres un hombre, un hombre valiente. Algo confuso y errante pero, a diferencia del hombre que conocí, un hombre que se cuestiona las cosas y lucha por lo que quiere, a pesar de que tarde en decidir lo que quiere y pierda ese sentido práctico que para otras cosas es impecable

Yo no te conocía antes de estar conmigo (o prácticamente), pero sí sé que has cambiado. Más que cambiar, has crecido. Quizás no estés pegando el estirón tan rápido como te gustaría, pero créeme, creo que eres mucho mejor persona y más íntegro que cuando te conocí y, desde luego, mucho más coherente. Te admiro por tu capacidad para reinventarte, a pesar de las dificultades. Por, a pesar de todo, estar siempre ahí cuando te he necesitado y no haberme descuidado.

Me fascina estar contigo porque piensas en dos (bueno, en tres, en cuatro…) pero aunque a veces eres un despistado y me enfurruño, una de las cosas que mejor sabes hacer es sentir que piensas en mí cuando haces las cosas y que cuentas conmigo. Te quiero sin más. Porque todo lo bueno que me das, compensa con creces tus momentos de silencio, tus distanciamientos, la falta de comunicación, la confusión….

Echo de menos hablar contigo de mis sentimientos. Hay muchos pensamientos en mi cabeza, diferentes sensaciones, emociones. De cosas que me gustaría hablar contigo y no hago porque veo que no estás o, al menos, no estás para hablar. Aún así, me colmas de detalles y atenciones con esa mirada triste que me parte el corazón… y me gustaría saber hacerte más feliz.

Es una pena que no te quieras como te mereces, que no te valores como te mereces, porque vales mucho más de lo que crees.

Quiero que sigas creciendo, quiero que te encuentres. Quiero que seas feliz, y espero poder estar a tu lado para compartirlo…

 

Te echo de menos…

Este verano me estoy sintiendo muy sola sin ti. Sí, ya sé que estás ahí, y que me quieres y todas esas cosas, pero estás lejos, yendo, viniendo, de acá para allá, viéndonos a retazos, con complicaciones y con cosas de por medio…

No puedo evitar, por mucho que me digas que lo olvide, sentirme mal por no haber dicho y demostrado lo que siento por ti. Creo que te he estado enviando señales muy confusas y créeme, he estado dando vueltas a por qué y sólo se me ocurre pensar que estoy cansada. Pero no estoy cansada de ti, estoy cansada de mi vida, que sigue sin gustarme ni complacerme. O simplemente cansada y harta, no lo sé.

Pero sí sé que te he echado horriblemente de menos… y con eso no quiero decir que me pase las 24 horas al día pensando en ti -por suerte para mi salud mental- pero las noches, los días, me resultan vacíos sin tí. Sí, es cierto que necesitaba este tiempo para mí, para poner mis ideas en claro y organizar mi cabeza, pero a veces he sentido que te necesitaba y no estabas ahí, especialmente estos últimos días (Almería y Portugal) donde ni te has conectado a internet (porque no has podido, lo sé), y ni siquiera hemos hablado (reconozcamos que lo del teléfono no se nos dá nada bien).

No me gusta estar tanto tiempo alejada de ti, este verano se me ha hecho muy cuesta arriba…

Te quiero, guapo

El cuento de Caperucita y el Lobo Feroz - Parte III

Lobo Feroz estaba afilándose las garras con una lima en su madriguera cuando Lobo Gruñón se puso, como siempre, a despotricar en contra de todo. Sí, una vez más tenían que irse a un viaje chorra, pero esta vez, Caperucita también iría… y podría admirar mejor su sonrisa…

Caperucita lo tenía todo programado. Ya había hablado con su amiga para irse a una fiesta y estaba ansiosa por irse a la reunión de Fauna del Bosque que todos los años se celebraba en una lejana localidad donde hablan una lengua extraña. La ciudad le daba lo mismo, pero ver a su amiga y salir unos días del Bosque, la llenaba de alegría. Además, también estarían Lobo Feroz y Lobo Gruñón, dos tipos que le llamaban la atención por su excentricidad…

Pero Caperucita, finalmente, tuvo que compartir alojamiento con dos mangostas en lugar de con los lobos, así que, su gozo en un pozo: le tocó irse de fiesta con ellos y dejar a los lobos a un lado.

El último día, antes de abandonar la reunión con la Fauna, Caperucita tuvo la ocasión de estar un poco a solas con Lobo Feroz… El Lobo le hizo dos "regalos", el primero, un bálsamo para las picaduras de arañas venenosas y, el segundo, contarle lo enamorado que estaba de su mujer.

"Ya está. Mi admirador secreto no puede ser Lobo Feroz", pensó Caperucita. Se quedó triste, pero tampoco demasiado. Sólo sintió su ego un poco herido, porque en el fondo, Caperucita es una chica muy presumida, y le hubiera encantado que tan apuesto mocetón hubiera caído rendido a sus encantos. Pero como le parecía un lobo serio, soso y aburrido, no le dio más importancia y con las mismas se marchó de vuelta al bosque….

Encinas y Alcornoques

Acostumbrada a escribir lo que quiero cuando quiero, volver a estar en una oficina cuando me apetece escribirte es poco más que extraño… Sin embargo, me apetecía mucho darle vida a un post y que lo leyeras perdido entre las encinas o al encontrar el camino de vuelta…

Últimamente te digo mucho que te echo de menos. A veces me parece incluso que te lo digo excesivamente, pero me resulta extraño, día tras día, terminar mis cosas y que no estés a mi lado. Es como si me faltara una pierna, o un ojo, eso sí, sin molestarme porque sé que volverás.

Tengo ganas de las cosas más simples: de tocarte, de acariciarte, de nadear contigo, de pasear, de quererte, de amarte, de que nos riamos juntos, de soñar o de rascar gatos panza arriba. Me apetece compartirlo todo contigo porque cuando estás cerca las cosas se hacen más bonitas y los problemas se hacen más pequeños porque nos tenemos el uno al otro para consolarnos o alegrarnos el día.

Tú me dices que aún queda tiempo para que volvamos a la “rutina”, pero yo prefiero pensar que ya no queda nada… En un par de días estarás por aquí, luego yo me iré y, a partir de ahí, nos estaremos juntando y encontrando de nuevo, y me encanta, porque en cada uno de esos reencuentros siento la misma emoción que la primera vez que nos besamos, sólo que con más ansiedad, porque ahora sé lo bueno que puede llegar a ser estar contigo.

A veces tengo la sensación de no ser lo suficientemente buena para ti. Otras, me desespero porque veo que tus cosas no terminan de cerrarse y eso, quieras que no, me afecta y me perjudica. Sin embargo, nada de eso me importa cuando estás a mi lado, porque te quiero, porque me  haces muy feliz y porque compartir mis sueños contigo es una de las mejores cosas que me ha pasado en la vida.

Un beso de alcornoque!
 

El cuento de Caperucita y el Lobo Feroz - Parte II

 

Caperucita sonreía intrigada. Al llegar a casa de ver a su abuelita, había encontrado una nota en su cestita que no sabía quién podía haberle escrito. ¿Sería el cerdito mayor, con el que siempre fumaba a hurtadillas? ¿O tal vez aquel árbol con el que se llevaba tan bien? No, estaba segura de que no podía ser ninguno de ellos, la nota que había recibido no le encajaba. Pensó fugazmente en el Lobo Feroz. Apenas si se habían saludado o hablado alguna vez, todo cuadraba, pero no tenía sentido… sólo habían conversado un par de veces y siempre sobre cosas banales… Pero, por alguna razón le gustaba pensar que podría ser el Lobo Feroz… Al fin y al cabo, ¡era el tipo más interesante y atractivo de todo el bosque!

No le dio demasiadas vueltas, pero se sintió halagada. A todas les gusta que les echen piropos aunque, en el fondo, le decepcionó un poco que, la nota, tan bella, terminara con "no estoy tirándote los tejos, es una opinión personal"… ¿Quién sería el que la observaba sin dejarse ver? Y, por un momento, sintió que la emoción la embargaba… Y, también pensó que le encantaría que le tiraran los tejos, porque su novio, el cerdito violinista, era un haragán carente de romanticismo y detalles hacia ella. Saber que la consideraban hermosa y radiante la llenaba de alegría.

Caperucita fantaseaba  en ocasiones con la idea de que su no-admirador secreto se desenmascarara. Porque esta nota sólo fue la primera de varias. No muchas, pero unas pocas. A veces, cuando era crítico con ella o le decía que era una chica triste, se enfadaba, porque si ella no sabía quién era él, ¿cómo podía saber él cómo era ella? Su no-admirador la estremecía con sensaciones y reacciones contradictorias, y Caperucita sólo tenía clara una cosa: le encantaría conocerle.

No sé si no tengo ni idea…

 

… pero al menos lo intento.

 

Me ha encantado lo que me has escrito, a pesar del transfondo de "lodo" que tiene. Siento tener problemas ahora que tú necesitarías que estuviera al 100×100, pero sabes, yo siento que mis problemas van bien, pero me pesan mucho porque han sido muchos problemas y durante tiempo. Encontraré pronto un nuevo trabajo, tú lo sabes. Quizás no será perfecto, pero al menos me ilusionará una temporada (y, cuando deje de hacerlo, me buscaré otro). Las cosas con mi padre, puede que no sean perfectas, pero este año hemos dado el paso más grande en los últimos 10, y eso me hace mantener la esperanza. Y mi cabeza… jejee, yo no la veo como un problema, he vivido toda mi vida con migraña y es algo que está ahí, a veces me desespera, pero no es un problema.

Necesité alejarme de ti para organizar ciertas cosas en mi cabeza, con tu barullo y el mío propio, estaba enredada y no veía la luz, pero ahora empiezo a verla y empieza el tiempo en que pueda empezar a ayudarte a ver la tuya. Sé lo difícil que es motivarse a hacer algo cuando uno está en momentos bajos y te aseguro que es difícil motivar a alguien que sólo ve negatividad en todo, pero eso ya lo sabes y no es nada nuevo….

Ojalá existiera el trabajo perfecto, ese que tú anhelas, ese con el que yo sueño. Ojalá supiéramos realmente qué queremos, porque salvo que te quiero a ti, y que quiero estar contigo y compartir mi vida contigo, poco más sé. Yo ya no busco el trabajo perfecto, busco uno que más o menos me motive y me deje tiempo libre. Ayer lo pensaba, cómo había cambiado desde que salí de la Universidad. Antes buscaba el trabajo que me hiciera feliz trabajando, ahora busco el trabajo que me permita ser feliz en mi tiempo libre.

A veces, la mejor solución no es preguntarse las cosas, ni buscar respuestas. Es más, puede llevarnos al efecto rebote, la eterna pregunta. Y con eso no digo que haya que conformarse con lo primero que salga o que no haya que preguntarse nada, sólo que hay veces en que hay dejar un poco de lado lo que nos apetece y pensar en lo que nos sienta bien… y hacerlo, aunque no nos apetezca.

Quizá no te sirva de nada lo que te voy a decir, pero creo en ti, confío en tí y sé que lo vas a hacer bien. Puede que yo hubiera hecho las cosas de una manera distinta en tu lugar y sé que ahora no tienes muchas ganas, pero tal vez deberías empezar por las pequeñas cosas antes de intentar pensar en las grandes… Y aunque tú no lo ves, has empezado a cambiar las pequeñas cosas. Tú casa ya parece más una casa (aunque aún le falta), te has comprado una bici y sales a dar vueltas, intentas pasar más tiempo con el peque y estás mejor conmigo (a pesar de que estés un poco irritable). Bueno, puede que no sea perfecto, pero es un avance y así lo tienes que ver.

Supongo que los dos estamos cansados de que todo sea tan lento y complicado, pero tranquilo, llegarán tiempos mejores, porque no pienso dejarte caer… por muy mal que me vayan las cosas, siempre estaré ahí para sujetarte, quererte e intentar ayudarte.

A veces la cagas conmigo, del mismo modo que a veces yo la cago contigo. No somos perfectos, ni nunca lo seremos. Y me alegro de ser imperfecta porque en eso, en parte, radica nuestro encanto. Y, la mayor parte de nuestros problemas (de cada uno) vienen porque llevamos mucho tiempo con problemas y queremos soluciones… a veces nos falla la paciencia, pero ¿crees que no es normal? Lo jodido de vivir son los problemas, no las alegrías. Pero me da igual, ¿sabes por qué? Porque te tengo a ti, y tú eres lo más especial que tengo…

Un beso, guapo

Te quiero

No tienes ni idea…

 

..de lo que te quiero. No tienes ni idea de que las ganas que tengo que las cosas sean diferentes. No tienes ni idea de lo que necesito que las cosas sean diferentes.

No tienes ni idea de la admiración que siento por ti, ni del peso que me suponen tus problemas. La cabeza, la familia, el trabajo… sería genial poder solucionarlo de un plumazo para que tu cabeza descanse, pero supongo que no hay nada perfecto.

No tienes ni idea de las ganas que tengo de que las cosas sean más "felices". Que no tenga que discutir por mi hijo con nadie, que encuentre un trabajo que me de tranquilidad y lo disfrute (no tengo ni la más remota idea de cual puede ser), compartir mis aficiones contigo, que trabajes a gusto, que seas más feliz conmigo.

O igual sí tienes idea… aunque lo dudo, con tanto ruido ensuciando nuestra relación, sé que me alejo de ti. Igual que tú te has alejado un poco de mi. Pero aún así, con todo ese ruido, deseo seguir compartiendo mi vida contigo.

Porque eres especial, porque me entiendes, porque hay simbiosis.

A veces pienso que el peso de nuestros problemas terminarán por separarnos.

Y yo, sigo retozando en el lodo. Me pregunto muchas cosas, pero no sé qué contestarme. O igual las circunstancias me impiden que lo que anelo pueda ser realizado. Y cuando veo que lo que más quiero es materialmente imposible de conseguir, me quedo en blanco.

Me limito a pasar los días, como esperando una puta señal que me de una pista. Tengo que ir a buscar esa señal, pero no encuentro la motivación.

En fin, toma esto como unos pensamientos lanzados al aire por alguien que va un poco borracho, con un bastante de vitamina C y con muchos porros.

Si no entiendes lo que quería decir, no te preocupes, ya somos dos.

Sólo tienes que quedarte con lo importante:

Te quiero

y

Te necesito

y

Perdona por lo que hago mal.

 

El cuento de Caperucita y el Lobo Feroz - Parte I

 

La Caperucita de este cuento no tiene caperuza roja. A veces la lleva, otras no. Y, cuando la lleva, su color puede ser mutante, como el áura que la rodea. Nuestra Caperucita se siente pequeña en un mundo grande y, al mismo tiempo se sabe grande en un mundo de mediocres. Caperucita sueña con una vida mejor, con conocer a alguien especial, con volar, con sentirse viva…

Lobo Feroz no es en realidad tan fiero como lo pintan. Es astuto, como buen lobo pero, como buen macho, a veces tiende a simplificar demasiado las cosas. Sus colmillos afilados pueden asustar, como sus garras amenazantes y esa mirada penetrante que a veces deja a uno sin aliento… Durante toda su vida, Lobo Feroz había seguido el destino que se suponía que se esperaba de él… tirar la casa de los tres cerditos. Pero en el fondo, muy en el fondo, Lobo Feroz es más tierno que un croissant…

Por mucho que soplaba, y por muchas casas que había derribado, Lobo Feroz aún no había conseguido su objetivo: devorar a los tres cerditos. Cada día, durante años, seguía la misma rutina, porque había que dar de comer a Lobito… Pero un día, algo cambio. A lo lejos, en el Bosque Encantado, entre la penumbra de los árboles grises y las sombras alargadas, unos canturreos sacaron al Lobo de su ensueño…

¿Quién teme al lobo feroz, lobo feroz, lobo feroz…?. Una voz femenina, risueña, antecedió a Caperucita, que, con su cestita bajo el brazo, iba a llevar la merienda a su abuelita. Apenas se percató de la presencia de Lobo Feroz pero, cuando la vio, él Lobo pensó que Caperucita tenía una de las sonrisas más bonitas que había visto en mucho tiempo.

¿Qué puedo hacer?, se planteaba el lobo… Todo el mundo espera que dedique mi vida a comerme a los cerditos, pero yo quiero conocer a Caperucita… ¿Pasará algo si la saludo?…

Palabras

Este es el post prometido. Este es el post que quiero escribirte desde mi corazón. Este es el post para decirte lo que no te digo y para que sepas que aunque tú no digas, soy consciente de lo que haces para estemos bien…

No puedo evitar comenzar el post pidiéndote disculpas por mi dispersión, por mi falta de concentración, por incidentes como los de hoy que no deberían ocurrir, por no ser capaz de trasmitirte lo que siento o no resultarme fácil hablarte de lo que siento o pienso.

Sólo puedo decirte que estoy intentando arreglar todo lo que hace que esto no funcione tan bien como debería. No sé si lo ves o si no es visible, yo  no puedo ser consciente, sólo lo soy de mis esfuerzos. Sé que intentas entenderme y que en gran parte lo haces. Y sé que hay cosas que por mucho que lo intentes, no sabrás nunca cómo me hacen sentir, porque sólo puede saberlo el que lo está viviendo, del mismo modo que a mí se me escapan muchas cosas de las que puedas sentir tú porque no son comparables a nada de mi vida…

Mi casa está casi en orden. Mi familia y mi trabajo están encaminados, aunque haya mucho por hacer. Y estoy recobrando mi paz interior, aunque aún me queden cosas por hacer. Ya vuelvo a hacer deporte, a tocar, a hablar con mis amigos como antes –aunque no les vea- y a recuperar gran parte de las cosas que hacía. Es verdad que estoy más desmotivada con algunas –como con el coro-, pero una vez que he superado las que me daban pereza (gimnasio, masajista, etc….), las que aún me desmotivan tienen más que ver con su propia naturaleza (como los malos rollos en el coro) que con mi apatía/cansancio.

 Yo creo que es bueno y que sigo el camino que debo, pero a veces me duele ver cómo eso  afecta a nuestra relación, y no precisamente para bien. Eres un hombre increíblemente paciente y yo soy increíblemente testaruda y viceversa. En el fondo, los dos somos temperamentales, pacientes y sensibles y bueno, a veces chocamos…

Intenté explicarte cómo me sentía y parece que lo entendiste a la perfección. Le pondría musiquilla a esto (conozco una bonita canción de gospel), pero la canción está grabada un poco cutre, así que, GRACIAS por entenderme, lo haces muy bien.

Siempre hay un pero. Aunque en esta ocasión es un pero pequeñito y con muchísimo cariño, Vamos, yo no lo llamaría ni pero, más bien un “perito”, pero queda un poco ridículo. Así que diminutivos fuera!

Me alegro mucho de que hayas decidido cambiar de actitud con respecto a mi presencia en tu vida y en tu entorno. Como creo que te intenté decir en mi mail (y creo que así lo entendiste), no quiero ser la protagonista ni estar en todas partes, pero sí que las cosas sean más “normales”, al menos las que puedan serlo. Y bueno, el que no lo fueran me ha estado machacando bastante y en parte ha provocado que me alejara de ti porque me estaba haciendo daño.

Tú tienes tu vida, yo tengo la mía y tenemos además la nuestra. Lo normal es que nuestra vida a veces se cruce con la tuya o con la mía –aunque sigamos manteniendo nuestra independencia, como para trabajar, para actividades de ocio como el gimnasio o el coro en mi caso o, para quedar con los amigos-. Y yo me sentía totalmente apartada de tu vida mientras yo te iba introduciendo en mi entorno más cercano. Sabes, me llegó a quemar mucho. De hecho, te aparté de algunas cosas porque sentía que la relación, en ese sentido, estaba totalmente desequilibrada. Podía entender que hubiera cosas que quisieras tomar con calma, pero el que, al menos aparentemente, fuera de nuestro entorno yo no existiera, me dolía en el alma.

Como te escribí recientemente, no quería comentarte nada porque bueno, primero me dijiste que las cosas iban a cambiar con el año nuevo. Segundo, te vi tan desesperado cuando todo seguía igual que no te quise presionarte, me parecía que había otras cosas más importantes. Pero me ha afectado, no te lo puedo negar, me ha alejado de ti o, mejor dicho, ha hecho que elevara un pequeño muro entre tú y yo.

Me puedo poner en tu lugar y saber por qué has estado actuando de determinada forma, no te culpo ni te critico, pero no puedo evitar que me haya afectado. Tampoco me parece algo grave ni que no tenga solución, de hecho, ya estás poniendo solución y la que parece que está más tensa soy yo… Tu cambio de actitud tan repentino me ha pillado por sorpresa y, aunque me ha gustado, me ha descolocado.

El “pero” al que me refería es que me ha abrumado un poco tu cambio de actitud. Y no me malinterpretes, es lo que llevo deseando los últimos meses, que lo nuestro sea, dentro de las circunstancias, algo normal. Pero tanto cambio repentino me ha abrumado. Lo cuál no quiere decir que no me guste, me emocione y me alegre….

…estoy segura de que a partir de ahora todo va a cambiar para mejor….

Te quiero, puedo decir que eres lo que siempre he querido en mi vida, aunque las circunstancias no nos ayuden y aunque todo esté plagado de problemas. A pesar de eso, te quiero con toda mi alma y sólo deseo poder ayudarte a ser más feliz, a que seamos felices juntos…

Hoy quiero hablar…

 

… de mí y de tí…

 

Por favor, no te asustes y sigue leyendo, no voy a pretender mudarme a tu casa definitivamente ni pedirte que te cases conmigo ;) Te prometo que no tiraré tu sillón favorito… (aunque odie la lámpara de tu habitación).

 

- De mí quiero decirte que me disculpes si en ocasiones estoy rara y ausente, si no duermo por las noches o si no estoy tan alegre como antes. Necesito un poco de tiempo para recolocar lo que ha pasado con mi padre y mi familia estas últimas semanas y hacer ciertas cosas para encontrar mi paz. Intentaré que nos afecte lo menos posible, porque creo que es lo mejor, pero perdóname si no siempre lo consigo.

 

También quiero responderte a una pregunta que me hiciste hoy, que fue por qué los primeros días había dormido bien y estos tres últimos no. Te dije que era porque había vuelto a la realidad (mierda de realidad, para ser exactos), y me había afectado el contraste. Y es verdad, pero lo que hay por detrás es que yo llegué el viernes con la idea de que seguía de desconexión. Quería que el final, la guinda de mis vacaciones, fueras tú. Porque eres lo mejor que hay en mi vida, y no veo mejor manera que disfrutas con pasión y complicidad de mis vacaciones.

 

Por eso tan sólo hice una rápida llamada a mi casa desde que llegué hasta el lunes. No quería que ningún pensamiento estuviera entre nosotros, quería poder disfrutar de ti y que tú pudieras disfrutar de mí. Sólo nosotros, sin problemas, ni preocupaciones….

 

Y llegaste tú, y me lo pusiste más fácil. Jamás nadie me había tratado así. Llegar, recogerme en el aeropuerto, ese baño con esas sales, el vino, la comida…. Simplemente perfecto. Esta vez no puedo decir todo menos un poquito. Y así me tuviste hasta el domingo, como la dama-puta que se siente amada, deseada y objeto de pasión y desenfreno al mismo tiempo.

Pero llegó el momento de volver a la realidad, cada uno con nuestras obligaciones. Y tú te te empezaste a apagar, y yo también y tuve la suerte de qué con toda la energía positiva que traía en el cuerpo, el lunes canalicé en la música todas mis vibraciones, con el fin de no pensar en nada en lo que no me apeteciera.

Y, tras el lunes, el martes y día de hablar, al fin, con mi familia. Ya no podía prolongarlo más. Y me quedé chafada, aunque intenté, como pude, que me afectara lo menos posible. Así que me puse a escribir un mail a estas chicas contándoles lo de Nueva York, con el fin de que todo lo importante estuviera plasmado por escrito y que no se me olvidara y…. para no pensar. Y, cuando al día siguiente me preguntaste qué había dicho, te dije "nada, cosas", porque me sonaba un tanto extraño lo que había hecho… ¿Escribir un mail hasta las 3.30 de la madrugada? Porque tampoco tenía tanta importancia.

Tal vez me equivocaba, porque el miércoles, día que me quedé sola gran parte del día, tuve más tiempo para comerme la cabeza. Y, además, estaba muy cansada de las dos noches anteriores. Llegaste como una moto. Y yo intentando no pensar, porque si pienso, me pongo triste. Te dije lo de la cena y me descolocó. Y con lo tambaleada que iba, me descolocó para mal y llegó la tristeza.

Me levanté con la idea de escribirte, pero llegó mi querida amiga peruana al messener con su problema y, cuando terminé con ella, estaba tan cansada que me fui a la cama. Hoy cuando llegaste estaba, simplemente, agotada…

- De ti quiero decirte que es una pena que no te creas que eres tan bueno como eres. Podrías comerte el mundo si quisieras y, te prometo que si no lo intentas, te daré unos azotitos y te colgaré del techo. Eres excepcional, guapo, sólo te falta más confianza en ti mismo y que te lo creas. Estaré a tu lado decidas lo que decidas, aunque no piense lo mismo que tú y te lo diga. Sé que a veces soy un poco cafre, pero si me dejas tranquilizarme, soy relativamente civilizada. También sé que tenemos distintos puntos de vista de las cosas, pero eso simplemente es una cuestión de aprendizaje. Ser diferente no implica ser mejor o peor, sólo es necesario saberlo para poder respetarse mutuamente.

El sexo contigo es lo más extraordinario que podría tener una mujer. Aunque algunas veces no estemos tan inspirados como otras, el peor encuentro contigo es infinitamente mejor que el mejor con cualquiera que haya conocido. Me pones a mil, y eso me encanta aunque nos ocasione problemas como exceso de dilataciones y humedades. Sí, claro que hay cosas que se podrían mejorar, pero creo que tú y yo podríamos mejorar nuestra vida sexual hasta el infinito…

Creo que estoy profundamente enamorada de ti. Te quiero con cordura y al mismo tiempo me seduces hasta la extenuación.