Hoy quiero hablar…
… de mí y de tí…
Por favor, no te asustes y sigue leyendo, no voy a pretender mudarme a tu casa definitivamente ni pedirte que te cases conmigo ;) Te prometo que no tiraré tu sillón favorito… (aunque odie la lámpara de tu habitación).
- De mí quiero decirte que me disculpes si en ocasiones estoy rara y ausente, si no duermo por las noches o si no estoy tan alegre como antes. Necesito un poco de tiempo para recolocar lo que ha pasado con mi padre y mi familia estas últimas semanas y hacer ciertas cosas para encontrar mi paz. Intentaré que nos afecte lo menos posible, porque creo que es lo mejor, pero perdóname si no siempre lo consigo.
También quiero responderte a una pregunta que me hiciste hoy, que fue por qué los primeros días había dormido bien y estos tres últimos no. Te dije que era porque había vuelto a la realidad (mierda de realidad, para ser exactos), y me había afectado el contraste. Y es verdad, pero lo que hay por detrás es que yo llegué el viernes con la idea de que seguía de desconexión. Quería que el final, la guinda de mis vacaciones, fueras tú. Porque eres lo mejor que hay en mi vida, y no veo mejor manera que disfrutas con pasión y complicidad de mis vacaciones.
Por eso tan sólo hice una rápida llamada a mi casa desde que llegué hasta el lunes. No quería que ningún pensamiento estuviera entre nosotros, quería poder disfrutar de ti y que tú pudieras disfrutar de mí. Sólo nosotros, sin problemas, ni preocupaciones….
Y llegaste tú, y me lo pusiste más fácil. Jamás nadie me había tratado así. Llegar, recogerme en el aeropuerto, ese baño con esas sales, el vino, la comida…. Simplemente perfecto. Esta vez no puedo decir todo menos un poquito. Y así me tuviste hasta el domingo, como la dama-puta que se siente amada, deseada y objeto de pasión y desenfreno al mismo tiempo.
Pero llegó el momento de volver a la realidad, cada uno con nuestras obligaciones. Y tú te te empezaste a apagar, y yo también y tuve la suerte de qué con toda la energía positiva que traía en el cuerpo, el lunes canalicé en la música todas mis vibraciones, con el fin de no pensar en nada en lo que no me apeteciera.
Y, tras el lunes, el martes y día de hablar, al fin, con mi familia. Ya no podía prolongarlo más. Y me quedé chafada, aunque intenté, como pude, que me afectara lo menos posible. Así que me puse a escribir un mail a estas chicas contándoles lo de Nueva York, con el fin de que todo lo importante estuviera plasmado por escrito y que no se me olvidara y…. para no pensar. Y, cuando al día siguiente me preguntaste qué había dicho, te dije "nada, cosas", porque me sonaba un tanto extraño lo que había hecho… ¿Escribir un mail hasta las 3.30 de la madrugada? Porque tampoco tenía tanta importancia.
Tal vez me equivocaba, porque el miércoles, día que me quedé sola gran parte del día, tuve más tiempo para comerme la cabeza. Y, además, estaba muy cansada de las dos noches anteriores. Llegaste como una moto. Y yo intentando no pensar, porque si pienso, me pongo triste. Te dije lo de la cena y me descolocó. Y con lo tambaleada que iba, me descolocó para mal y llegó la tristeza.
Me levanté con la idea de escribirte, pero llegó mi querida amiga peruana al messener con su problema y, cuando terminé con ella, estaba tan cansada que me fui a la cama. Hoy cuando llegaste estaba, simplemente, agotada…
- De ti quiero decirte que es una pena que no te creas que eres tan bueno como eres. Podrías comerte el mundo si quisieras y, te prometo que si no lo intentas, te daré unos azotitos y te colgaré del techo. Eres excepcional, guapo, sólo te falta más confianza en ti mismo y que te lo creas. Estaré a tu lado decidas lo que decidas, aunque no piense lo mismo que tú y te lo diga. Sé que a veces soy un poco cafre, pero si me dejas tranquilizarme, soy relativamente civilizada. También sé que tenemos distintos puntos de vista de las cosas, pero eso simplemente es una cuestión de aprendizaje. Ser diferente no implica ser mejor o peor, sólo es necesario saberlo para poder respetarse mutuamente.
El sexo contigo es lo más extraordinario que podría tener una mujer. Aunque algunas veces no estemos tan inspirados como otras, el peor encuentro contigo es infinitamente mejor que el mejor con cualquiera que haya conocido. Me pones a mil, y eso me encanta aunque nos ocasione problemas como exceso de dilataciones y humedades. Sí, claro que hay cosas que se podrían mejorar, pero creo que tú y yo podríamos mejorar nuestra vida sexual hasta el infinito…
Creo que estoy profundamente enamorada de ti. Te quiero con cordura y al mismo tiempo me seduces hasta la extenuación.
