No tienes ni idea…

No tienes ni idea de lo mucho que pienso en ti, ni de lo mucho que te
quiero. No tienes ni idea de lo triste que me pone verte triste y no
saber cómo ayudarte. No tienes ni idea de lo que sería capaz de hacer
por ti.

Me preguntaste qué esperaba de esta relación y me pediste que fuera
sincera, contigo y conmigo. De esta relación te espero a ti. Porque
eres cariñoso, dulce, pasional, inteligente, considerado, divertido y,
cuando das, das lo que siempre quise en una persona. De esta relación
espero que te encuentres a ti mismo para poder disfrutarte.

Concretando más, espero formar parte de tu vida. Espero que tu hijo me
llegue a coger cariño y pueda estar cómodo conmigo. Espero que en
algún momento -que no me planteo cuándo porque en estos momentos no
entra en mis planes- vivamos juntos. Espero que compartamos buenos y
malos momentos, sueños y fantasías, preocupaciones y temores.

Espero conocer todo tu mundo y que tú conozcas el mío. Espero saber
qué te mueve y que tú sepas qué me mueve a mí. Espero que viajemos
mucho que, aunque pueda parecer frívolo, es algo que me llena mucho y
me gusta hacer contigo. Y también espero que compartamos mucha música
y mucha cocina. Largos paseos. Cañas y coñas. Risas y sexo.

Espero que me conozcas y no te preocupes si un día estoy de bajón. Que
no creas que un mal momento es una tendencia, que te creas de verdad
que soy como un junco, que puedo llegar a doblarme pero siempre me
estiro. Espero que me abras tu corazón y no tengas miedo a decirme lo
que sientes, porque si no sé lo que sientes no llegaré a saber quién
eres.

Parece que dá miedo que los demás conozcan nuestros sentimientos,
porque no los van a entender, pero o es así.

¿Hablamos?

Te quiero

No te preocupes…

Había escrito un post muy bonito que se borró.

Estoy cansada y no he conseguido repetirlo.

Estoy contigo y no contra ti. Entiendo cómo te sientes. Sólo quiero que me dejes estar a tu lado, que te apoyes en mi, que me dejes quererte. No te preocupes por mis problemas, puedo con ellos. Preocúpate sólo de sentirte lo mejor posible.

Te quiero.

Miscelánea …

 

Te echo de menos

Me echo de menos

NOS echo de menos

 

Sé que últimamente me cuesta. Sé que eres consciente de cómo me han afectado estos últimos meses. Sé que crees que estoy en el camino de recuperar la paz y que echas de menos mis sonrisas…

 

Las noto que vuelven, ya están aquí, por fin un poco de relax tras tanta tensión.

 

Gracias por estar ahi, por quereme y aguantarme.

Gracias por perdonarme, hasta cuando he estado insoportable.

Gracias por querer segur trabajando en ser feliz conmigo.

Gracias, muchas gracias, por estar conmigo y hacerme tan feliz.

 

Son ideas inconexas, lo sé, pero es lo que siento. Te quiero de una forma que no te imaginas. Quizá por eso estoy sin apenas palabras, porque hay cosas que son imposibles de describir con ellas…

 

Es muy tarde y mañana madrugo. Ahora debo descansar. Quédate con que te agradezco que estés a mi lado y te amo por ello, que quiero que compartamos más cosas y, sobre todo, quédate con te quiero…

Sólo importa lo que importa

 

Te dejé, nos dejamos. Empezamos a estar juntos sin estar el uno con el otro. No importa de quien sea la culpa, lo que importa es que ha sido así. Se acabaron las risas, los juegos y la seducción. Asumo mi parte de responsabilidad, aunque esto haya sido algo de los dos. Es cierto, no trae nada positivo, no es buen presagio. Pero sigo enamorada del ti del que me enamoré, ese que cada día espero que vuelva a aparecer y en mi desesperación intento agarrar cada vez más, separándolo de mi en lugar de acercarlo. Ese que cada día se esconde más del mundo y de mí, que cada día está más lejos y al que cada vez echo más de menos.

Sé que me he equivocado y que te he hecho daño, sé que no he sabido darte lo que necesitabas (aunque también es cierto que no era consciente de lo que estaba haciendo) y sé que, en muchas ocasiones, me he comportado como una auténtica cretina. También sé que tú no te mereces eso, no he sido justa contigo, he estado tan encerrada en mi mundo y mis problemas que me he portado muy egoístamente en muchas ocasiones. Y lo siento de veras.

También sé que eres escéptico cuando te digo que no soy así. ¿Era así cuando nos conocimos? Yo creo que no. Dame, al menos, el beneficio de la duda. Sé que no lo he hecho bien y sé que puedo hacerlo bien, porque lo he hecho. Y, lo que es más importante, porque quiero hacerlo, no sólo porque te amo y eres lo mejor que me ha pasado sino porque, a pesar de todo, sigo pensando que podemos ser muy felices juntos si los dos ponemos de nuestra parte.

Echo de menos las fotos, los posts, los comentarios, las webcams, el ponerme guapa para ti, el pensar la lencería, el aparecer depilada y sin ropa interior cuando menos te lo esperas, el intentar sorprenderte. Y, como tú bien dices, al ritmo que llevábamos al principio no se puede seguir, pero, ¿por qué hemos dejado que muriera esa parte de nosotros? Una cosa es que esté menos presente y otra que muera… Me provocó risa cuando me dijiste lo del matrimonio, pero tienes razón, somos como una pareja aburrida que lleva 20 años casados y ni tú ni yo queríamos eso. Es más, es justo lo que no queríamos. Echo de menos ir a tomar mojitos, salir a un concierto, o simplemente ir a dar un paseo o tomar unas cañas. Siento que la desidia se ha quedado con nosotros como una lacra y que ninguno de los dos hemos sabido salir de esa espiral.

No creo que el problema sean las noches viendo cosas malas en la tele o fumando porros, el problema es que, como tu decías, nuestra vida en común se limita a eso (exceptuando sexo, fines de semana y cocina) y sabes, me da mucho pena, porque sé lo felices que hemos sido juntos y no sé cómo he sido tan insensata de echarlo a perder. No sé si esto tiene arreglo. Yo creo saber en qué me he equivocado y cómo remediarlo, pero no sé si será suficiente o si se nos habrá pasado el arroz. Sé que quiero intentarlo, pero para ser feliz, no para estar angustiada.

De tí necesito simplemente que hables conmigo después de haberme escuchado (leído, más bien), que me digas qué te sigue preocupando y que podamos ver entre los dos si efectivamente puede ser o no puede ser. Que pongamos en común lo que realmente nos importa y si esta relación que ha sido tan fuerte y tan bonita y con tantas cosas en común fue una ilusión o una realidad, porque llevamos un 50/50 y en estos momentos lo que más pesa es lo malo porque es lo que está más reciente.

Me has dicho que necesitas estar bien y centrarte en ti y tus necesidades, que estás a punto de tocar fondo. Y yo soy la primera interesada en que tú estés bien. Y, si para estar bien tienes que estar sin mí, lo aceptaré. Sólo te pido que, al menos, podamos hablarlo con calma. Hay muchas cosas que me has dicho hoy que realmente me han sorprendido, y eso me ha hecho pensar en los errores que he cometido. Sé que no lo he hecho bien, pero déjame demostrarte lo que soy, y si no te gusta, no te perseguiré constantemente preguntándote por qué. Pero, sobre todo y, por encima de todo, piensa en ti. Sólo importa lo que importa.

Título desconocido

Te admiro no sabes de qué modo. Te admiro por tu entereza, por tu valor. Por tu distanciamiento equilibrado de ciertas cosas. Por tu sentido común y eterno saber estar. Admiro quién eres y cómo eres. Eres un hombre, un hombre valiente. Algo confuso y errante pero, a diferencia del hombre que conocí, un hombre que se cuestiona las cosas y lucha por lo que quiere, a pesar de que tarde en decidir lo que quiere y pierda ese sentido práctico que para otras cosas es impecable

Yo no te conocía antes de estar conmigo (o prácticamente), pero sí sé que has cambiado. Más que cambiar, has crecido. Quizás no estés pegando el estirón tan rápido como te gustaría, pero créeme, creo que eres mucho mejor persona y más íntegro que cuando te conocí y, desde luego, mucho más coherente. Te admiro por tu capacidad para reinventarte, a pesar de las dificultades. Por, a pesar de todo, estar siempre ahí cuando te he necesitado y no haberme descuidado.

Me fascina estar contigo porque piensas en dos (bueno, en tres, en cuatro…) pero aunque a veces eres un despistado y me enfurruño, una de las cosas que mejor sabes hacer es sentir que piensas en mí cuando haces las cosas y que cuentas conmigo. Te quiero sin más. Porque todo lo bueno que me das, compensa con creces tus momentos de silencio, tus distanciamientos, la falta de comunicación, la confusión….

Echo de menos hablar contigo de mis sentimientos. Hay muchos pensamientos en mi cabeza, diferentes sensaciones, emociones. De cosas que me gustaría hablar contigo y no hago porque veo que no estás o, al menos, no estás para hablar. Aún así, me colmas de detalles y atenciones con esa mirada triste que me parte el corazón… y me gustaría saber hacerte más feliz.

Es una pena que no te quieras como te mereces, que no te valores como te mereces, porque vales mucho más de lo que crees.

Quiero que sigas creciendo, quiero que te encuentres. Quiero que seas feliz, y espero poder estar a tu lado para compartirlo…

 

Te echo de menos…

Este verano me estoy sintiendo muy sola sin ti. Sí, ya sé que estás ahí, y que me quieres y todas esas cosas, pero estás lejos, yendo, viniendo, de acá para allá, viéndonos a retazos, con complicaciones y con cosas de por medio…

No puedo evitar, por mucho que me digas que lo olvide, sentirme mal por no haber dicho y demostrado lo que siento por ti. Creo que te he estado enviando señales muy confusas y créeme, he estado dando vueltas a por qué y sólo se me ocurre pensar que estoy cansada. Pero no estoy cansada de ti, estoy cansada de mi vida, que sigue sin gustarme ni complacerme. O simplemente cansada y harta, no lo sé.

Pero sí sé que te he echado horriblemente de menos… y con eso no quiero decir que me pase las 24 horas al día pensando en ti -por suerte para mi salud mental- pero las noches, los días, me resultan vacíos sin tí. Sí, es cierto que necesitaba este tiempo para mí, para poner mis ideas en claro y organizar mi cabeza, pero a veces he sentido que te necesitaba y no estabas ahí, especialmente estos últimos días (Almería y Portugal) donde ni te has conectado a internet (porque no has podido, lo sé), y ni siquiera hemos hablado (reconozcamos que lo del teléfono no se nos dá nada bien).

No me gusta estar tanto tiempo alejada de ti, este verano se me ha hecho muy cuesta arriba…

Te quiero, guapo

El cuento de Caperucita y el Lobo Feroz – Parte III

Lobo Feroz estaba afilándose las garras con una lima en su madriguera cuando Lobo Gruñón se puso, como siempre, a despotricar en contra de todo. Sí, una vez más tenían que irse a un viaje chorra, pero esta vez, Caperucita también iría… y podría admirar mejor su sonrisa…

Caperucita lo tenía todo programado. Ya había hablado con su amiga para irse a una fiesta y estaba ansiosa por irse a la reunión de Fauna del Bosque que todos los años se celebraba en una lejana localidad donde hablan una lengua extraña. La ciudad le daba lo mismo, pero ver a su amiga y salir unos días del Bosque, la llenaba de alegría. Además, también estarían Lobo Feroz y Lobo Gruñón, dos tipos que le llamaban la atención por su excentricidad…

Pero Caperucita, finalmente, tuvo que compartir alojamiento con dos mangostas en lugar de con los lobos, así que, su gozo en un pozo: le tocó irse de fiesta con ellos y dejar a los lobos a un lado.

El último día, antes de abandonar la reunión con la Fauna, Caperucita tuvo la ocasión de estar un poco a solas con Lobo Feroz… El Lobo le hizo dos "regalos", el primero, un bálsamo para las picaduras de arañas venenosas y, el segundo, contarle lo enamorado que estaba de su mujer.

"Ya está. Mi admirador secreto no puede ser Lobo Feroz", pensó Caperucita. Se quedó triste, pero tampoco demasiado. Sólo sintió su ego un poco herido, porque en el fondo, Caperucita es una chica muy presumida, y le hubiera encantado que tan apuesto mocetón hubiera caído rendido a sus encantos. Pero como le parecía un lobo serio, soso y aburrido, no le dio más importancia y con las mismas se marchó de vuelta al bosque….

Encinas y Alcornoques

Acostumbrada a escribir lo que quiero cuando quiero, volver a estar en una oficina cuando me apetece escribirte es poco más que extraño… Sin embargo, me apetecía mucho darle vida a un post y que lo leyeras perdido entre las encinas o al encontrar el camino de vuelta…

Últimamente te digo mucho que te echo de menos. A veces me parece incluso que te lo digo excesivamente, pero me resulta extraño, día tras día, terminar mis cosas y que no estés a mi lado. Es como si me faltara una pierna, o un ojo, eso sí, sin molestarme porque sé que volverás.

Tengo ganas de las cosas más simples: de tocarte, de acariciarte, de nadear contigo, de pasear, de quererte, de amarte, de que nos riamos juntos, de soñar o de rascar gatos panza arriba. Me apetece compartirlo todo contigo porque cuando estás cerca las cosas se hacen más bonitas y los problemas se hacen más pequeños porque nos tenemos el uno al otro para consolarnos o alegrarnos el día.

Tú me dices que aún queda tiempo para que volvamos a la “rutina”, pero yo prefiero pensar que ya no queda nada… En un par de días estarás por aquí, luego yo me iré y, a partir de ahí, nos estaremos juntando y encontrando de nuevo, y me encanta, porque en cada uno de esos reencuentros siento la misma emoción que la primera vez que nos besamos, sólo que con más ansiedad, porque ahora sé lo bueno que puede llegar a ser estar contigo.

A veces tengo la sensación de no ser lo suficientemente buena para ti. Otras, me desespero porque veo que tus cosas no terminan de cerrarse y eso, quieras que no, me afecta y me perjudica. Sin embargo, nada de eso me importa cuando estás a mi lado, porque te quiero, porque me  haces muy feliz y porque compartir mis sueños contigo es una de las mejores cosas que me ha pasado en la vida.

Un beso de alcornoque!
 

El cuento de Caperucita y el Lobo Feroz – Parte II

 

Caperucita sonreía intrigada. Al llegar a casa de ver a su abuelita, había encontrado una nota en su cestita que no sabía quién podía haberle escrito. ¿Sería el cerdito mayor, con el que siempre fumaba a hurtadillas? ¿O tal vez aquel árbol con el que se llevaba tan bien? No, estaba segura de que no podía ser ninguno de ellos, la nota que había recibido no le encajaba. Pensó fugazmente en el Lobo Feroz. Apenas si se habían saludado o hablado alguna vez, todo cuadraba, pero no tenía sentido… sólo habían conversado un par de veces y siempre sobre cosas banales… Pero, por alguna razón le gustaba pensar que podría ser el Lobo Feroz… Al fin y al cabo, ¡era el tipo más interesante y atractivo de todo el bosque!

No le dio demasiadas vueltas, pero se sintió halagada. A todas les gusta que les echen piropos aunque, en el fondo, le decepcionó un poco que, la nota, tan bella, terminara con "no estoy tirándote los tejos, es una opinión personal"… ¿Quién sería el que la observaba sin dejarse ver? Y, por un momento, sintió que la emoción la embargaba… Y, también pensó que le encantaría que le tiraran los tejos, porque su novio, el cerdito violinista, era un haragán carente de romanticismo y detalles hacia ella. Saber que la consideraban hermosa y radiante la llenaba de alegría.

Caperucita fantaseaba  en ocasiones con la idea de que su no-admirador secreto se desenmascarara. Porque esta nota sólo fue la primera de varias. No muchas, pero unas pocas. A veces, cuando era crítico con ella o le decía que era una chica triste, se enfadaba, porque si ella no sabía quién era él, ¿cómo podía saber él cómo era ella? Su no-admirador la estremecía con sensaciones y reacciones contradictorias, y Caperucita sólo tenía clara una cosa: le encantaría conocerle.

No sé si no tengo ni idea…

 

… pero al menos lo intento.

 

Me ha encantado lo que me has escrito, a pesar del transfondo de "lodo" que tiene. Siento tener problemas ahora que tú necesitarías que estuviera al 100×100, pero sabes, yo siento que mis problemas van bien, pero me pesan mucho porque han sido muchos problemas y durante tiempo. Encontraré pronto un nuevo trabajo, tú lo sabes. Quizás no será perfecto, pero al menos me ilusionará una temporada (y, cuando deje de hacerlo, me buscaré otro). Las cosas con mi padre, puede que no sean perfectas, pero este año hemos dado el paso más grande en los últimos 10, y eso me hace mantener la esperanza. Y mi cabeza… jejee, yo no la veo como un problema, he vivido toda mi vida con migraña y es algo que está ahí, a veces me desespera, pero no es un problema.

Necesité alejarme de ti para organizar ciertas cosas en mi cabeza, con tu barullo y el mío propio, estaba enredada y no veía la luz, pero ahora empiezo a verla y empieza el tiempo en que pueda empezar a ayudarte a ver la tuya. Sé lo difícil que es motivarse a hacer algo cuando uno está en momentos bajos y te aseguro que es difícil motivar a alguien que sólo ve negatividad en todo, pero eso ya lo sabes y no es nada nuevo….

Ojalá existiera el trabajo perfecto, ese que tú anhelas, ese con el que yo sueño. Ojalá supiéramos realmente qué queremos, porque salvo que te quiero a ti, y que quiero estar contigo y compartir mi vida contigo, poco más sé. Yo ya no busco el trabajo perfecto, busco uno que más o menos me motive y me deje tiempo libre. Ayer lo pensaba, cómo había cambiado desde que salí de la Universidad. Antes buscaba el trabajo que me hiciera feliz trabajando, ahora busco el trabajo que me permita ser feliz en mi tiempo libre.

A veces, la mejor solución no es preguntarse las cosas, ni buscar respuestas. Es más, puede llevarnos al efecto rebote, la eterna pregunta. Y con eso no digo que haya que conformarse con lo primero que salga o que no haya que preguntarse nada, sólo que hay veces en que hay dejar un poco de lado lo que nos apetece y pensar en lo que nos sienta bien… y hacerlo, aunque no nos apetezca.

Quizá no te sirva de nada lo que te voy a decir, pero creo en ti, confío en tí y sé que lo vas a hacer bien. Puede que yo hubiera hecho las cosas de una manera distinta en tu lugar y sé que ahora no tienes muchas ganas, pero tal vez deberías empezar por las pequeñas cosas antes de intentar pensar en las grandes… Y aunque tú no lo ves, has empezado a cambiar las pequeñas cosas. Tú casa ya parece más una casa (aunque aún le falta), te has comprado una bici y sales a dar vueltas, intentas pasar más tiempo con el peque y estás mejor conmigo (a pesar de que estés un poco irritable). Bueno, puede que no sea perfecto, pero es un avance y así lo tienes que ver.

Supongo que los dos estamos cansados de que todo sea tan lento y complicado, pero tranquilo, llegarán tiempos mejores, porque no pienso dejarte caer… por muy mal que me vayan las cosas, siempre estaré ahí para sujetarte, quererte e intentar ayudarte.

A veces la cagas conmigo, del mismo modo que a veces yo la cago contigo. No somos perfectos, ni nunca lo seremos. Y me alegro de ser imperfecta porque en eso, en parte, radica nuestro encanto. Y, la mayor parte de nuestros problemas (de cada uno) vienen porque llevamos mucho tiempo con problemas y queremos soluciones… a veces nos falla la paciencia, pero ¿crees que no es normal? Lo jodido de vivir son los problemas, no las alegrías. Pero me da igual, ¿sabes por qué? Porque te tengo a ti, y tú eres lo más especial que tengo…

Un beso, guapo

Te quiero