Hoy quiero hablar…

 

… de mí y de tí…

 

Por favor, no te asustes y sigue leyendo, no voy a pretender mudarme a tu casa definitivamente ni pedirte que te cases conmigo ;) Te prometo que no tiraré tu sillón favorito… (aunque odie la lámpara de tu habitación).

 

- De mí quiero decirte que me disculpes si en ocasiones estoy rara y ausente, si no duermo por las noches o si no estoy tan alegre como antes. Necesito un poco de tiempo para recolocar lo que ha pasado con mi padre y mi familia estas últimas semanas y hacer ciertas cosas para encontrar mi paz. Intentaré que nos afecte lo menos posible, porque creo que es lo mejor, pero perdóname si no siempre lo consigo.

 

También quiero responderte a una pregunta que me hiciste hoy, que fue por qué los primeros días había dormido bien y estos tres últimos no. Te dije que era porque había vuelto a la realidad (mierda de realidad, para ser exactos), y me había afectado el contraste. Y es verdad, pero lo que hay por detrás es que yo llegué el viernes con la idea de que seguía de desconexión. Quería que el final, la guinda de mis vacaciones, fueras tú. Porque eres lo mejor que hay en mi vida, y no veo mejor manera que disfrutas con pasión y complicidad de mis vacaciones.

 

Por eso tan sólo hice una rápida llamada a mi casa desde que llegué hasta el lunes. No quería que ningún pensamiento estuviera entre nosotros, quería poder disfrutar de ti y que tú pudieras disfrutar de mí. Sólo nosotros, sin problemas, ni preocupaciones….

 

Y llegaste tú, y me lo pusiste más fácil. Jamás nadie me había tratado así. Llegar, recogerme en el aeropuerto, ese baño con esas sales, el vino, la comida…. Simplemente perfecto. Esta vez no puedo decir todo menos un poquito. Y así me tuviste hasta el domingo, como la dama-puta que se siente amada, deseada y objeto de pasión y desenfreno al mismo tiempo.

Pero llegó el momento de volver a la realidad, cada uno con nuestras obligaciones. Y tú te te empezaste a apagar, y yo también y tuve la suerte de qué con toda la energía positiva que traía en el cuerpo, el lunes canalicé en la música todas mis vibraciones, con el fin de no pensar en nada en lo que no me apeteciera.

Y, tras el lunes, el martes y día de hablar, al fin, con mi familia. Ya no podía prolongarlo más. Y me quedé chafada, aunque intenté, como pude, que me afectara lo menos posible. Así que me puse a escribir un mail a estas chicas contándoles lo de Nueva York, con el fin de que todo lo importante estuviera plasmado por escrito y que no se me olvidara y…. para no pensar. Y, cuando al día siguiente me preguntaste qué había dicho, te dije "nada, cosas", porque me sonaba un tanto extraño lo que había hecho… ¿Escribir un mail hasta las 3.30 de la madrugada? Porque tampoco tenía tanta importancia.

Tal vez me equivocaba, porque el miércoles, día que me quedé sola gran parte del día, tuve más tiempo para comerme la cabeza. Y, además, estaba muy cansada de las dos noches anteriores. Llegaste como una moto. Y yo intentando no pensar, porque si pienso, me pongo triste. Te dije lo de la cena y me descolocó. Y con lo tambaleada que iba, me descolocó para mal y llegó la tristeza.

Me levanté con la idea de escribirte, pero llegó mi querida amiga peruana al messener con su problema y, cuando terminé con ella, estaba tan cansada que me fui a la cama. Hoy cuando llegaste estaba, simplemente, agotada…

- De ti quiero decirte que es una pena que no te creas que eres tan bueno como eres. Podrías comerte el mundo si quisieras y, te prometo que si no lo intentas, te daré unos azotitos y te colgaré del techo. Eres excepcional, guapo, sólo te falta más confianza en ti mismo y que te lo creas. Estaré a tu lado decidas lo que decidas, aunque no piense lo mismo que tú y te lo diga. Sé que a veces soy un poco cafre, pero si me dejas tranquilizarme, soy relativamente civilizada. También sé que tenemos distintos puntos de vista de las cosas, pero eso simplemente es una cuestión de aprendizaje. Ser diferente no implica ser mejor o peor, sólo es necesario saberlo para poder respetarse mutuamente.

El sexo contigo es lo más extraordinario que podría tener una mujer. Aunque algunas veces no estemos tan inspirados como otras, el peor encuentro contigo es infinitamente mejor que el mejor con cualquiera que haya conocido. Me pones a mil, y eso me encanta aunque nos ocasione problemas como exceso de dilataciones y humedades. Sí, claro que hay cosas que se podrían mejorar, pero creo que tú y yo podríamos mejorar nuestra vida sexual hasta el infinito…

Creo que estoy profundamente enamorada de ti. Te quiero con cordura y al mismo tiempo me seduces hasta la extenuación.

 

Acróstico

 

Tengo que confesarte que me asombra lo mucho que te deseo y  lo que me gusta estar contigo, porque cada día esos sentimientos son más grandes que el día anterior.

Es por eso, supongo, por lo que te estoy echando tantísimo de menos y no tan sólo porque las cosas no estén saliendo como esperaba que, por otro lado, empiezan a pintar bastante atractivas… y no sólo por mi nueva amiga rubia….

 

Quizás me exceda últimamente hablándote de mis sentimientos, pero lo que siento por ti me sobrepasa, aunque en el buen sentido de la palabra… me sobrepasa de felicidad.

Una vez, no hace mucho, me dijiste que querías que no tuviera miedo y te hablara y, lo que me sale de dentro es eso, intentar que percibas lo que siento y lo que pienso con mis palabras y con mis actos.

Irónicamente, cada día me expreso peor, porque lo que siento por ti es indescriptible con palabras, al menos no con las palabras que yo conozco.

Espero que no te agobie que sea un bicho mimoso en todos los aspectos, porque sólo hago lo que siento, ni un poquito más ni un poquito menos.

Ronroneo como una gatita cuando estoy a tu lado porque consigues darle el máximo placer a todos mis sentidos, tanto emocionalmente, como intelectualmente como físicamente…

Oh, este acróstico se termina… ya están todas las letras para la frase, pero no quiero irme sin despedirme de ti con un beso de tamaño gigante.

 

P.D Acurrucarme junto a ti es una de las experiencias más placenteras -exceptuando las sexuales y culinarias- que he tenido en mucho tiempo…. Necesitaba un buena dosis de achuchones varios. Te buscaré esta noche en la cama. Aunque no estés aquí, estás conmigo allá donde vaya.

Imagino…

 

… que a estas horas ya habrás leído mi mail y ya sabrás que estoy al borde de la catarsis mental. Pero no me preocupo, sé que mañana lo veré mejor y me he quedado más tranquila al ver que, pagando, tengo alternativa.

Sin embargo hay una sensación que me acompaña cada día más y que me llena de energía (y de alegría), que eres tú. Y de eso es de lo que quiero escribirte. Contigo siento siempre que mis palabras se quedan pequeñas y que todo lo que diga se queda corto…

¿Qué te puedo decir más importante que me hace muy feliz estar contigo? Me importan una porra los problemas, incluso cuando hacen que estemos mal el uno con el otro, porque "sólo" con que me abraces una noche me hace irme en una nube.

Me encanta tocarte, besarte, abrazarte, emborracharte, fumarte, cocinarte, comerte y cualquier cosa -menos discutir- que tenga que ver contigo.

Me gusta admirarte y echarte de menos, envidiar tus morcillas y desconectarme de vez en cuando de ti para ser consciente de lo mucho que siento por ti.

No te lo he dicho hoy, pero te compraría medio Nueva York. Veo millones de cosas que te gustarían.

Estoy rayada y son las 10.

Me voy a dormir.

Besitos!

Te siento más que nunca…

 I.- Sentimientos

Me hubiera gustado que estos días se prolongaran para poderte demostrar realmente lo que siento. Han sido muy bellos, pero también por instantes grises… como el tiempo…

Quería decirte que confío en ti. Y creo que estas vacaciones han sido como una pequeña tempestad, pero una tempestad que será la que permita que seamos muy felices juntos, porque es la tempestad que, al menos entre nosotros, nos llevará a la calma…

No recuerdo haber querido a nadie del mismo modo que te he querido a ti. Aún tienes cosas que me confunden, que no se muy bien interpretar o cómo reaccionar ante ellas, pero en este tiempo he crecido contigo y, eso me gusta. Me has enseñado muchas cosas que desconocía. Aunque seamos muy diferentes, puedo hablar contigo como con un igual. Simplemente, eres tú y eres muy especial…

Puede que haya cosas de mí que no te gusten. Dímelo cuando las haya, porque será un placer para mí intentar mejorar y seguir siendo más feliz contigo cada día, porque nunca me había llenado nadie tanto como tú.

El otro día me preguntabas ¿por qué en Estambul y por qué ahora?. Y, en cierto modo, creo que sé por qué. Creo que tu último post desencadenó en mí una necesidad de "saber" que había conseguido mitigar. Y no fue para nada algo negativo. Al igual que tú, deseaba dejar eso atrás, pero necesitaba cerrarlo, amueblarlo en mi cabeza. Sé que lo hice en un momento inapropiado, pensé en hablar contigo antes de irnos, pero no me parecía el momento.

Se me cruzó un cable en ese momento, no me preguntes cuál porque hasta ahí no llego. Siento haber sido inapropiada, tanto en las formas como en el momento elegido, y lo siento de veras.

Pero, en el fondo y a lo que iba al hablar de tu último post, es que me dio la sensación de que tus sentimientos estaban claros y me gustaban. Y quería que lo que hubiera entre nosotros pudiera ser, aunque a veces doloroso, sincero. Puedo entender muchas cosas, pero la mentira la llevo fatal. Lo que me enamoró de tí fue poder hablar contigo con franqueza, y que tú hicieras lo mismo conmigo. Bueno, eso y muchas otras cosas.

Igual te ofende que te diga esto, pero tu post  fue como una confirmación de que estaban 100×100 convencido de que querías intentar ser feliz conmigo. Y no es que crea que antes no quisieras serlo, simplemente creo que tenías demasiados pensamientos contradictorios en tu cabeza.

Quiero que esto salga bien, porque jamás había conocido a alguien tan extraordinario como tú. Compartimos tantas cosas buenas, tantas aficiones, tantas pasiones, que a veces me pregunto por qué no te habré conocido antes…

————————————————————————————-

II.- Pasión

Aunque mi relación con el sexo está un poco deteriorada estas últimas semanas, me sigues poniendo como una moto y haces (y perdón por el cambio de rumbo que va a tomar la frase, pero me apetece escribirte esto) que sólo piense en sentir cómo me metesla polla hasta el fondo. Esa sensación está siendo últimamente bestial. Tan grande, tan dura, y clavándose en mí, profundamente, cuando yo aún estoy empezando a dilatarme y te siento de una manera impactante….

Otras veces, como ayer, empiezo a pensar simplemente en chupártela. En deleitarme metiéndomela en la boca y jugar con ella con mi lengua. Me encanta tener tu polla en mi boca. Tu olor, tu sabor… Me pone a mil que te corras en mi boca. (Anotación: Estoy totalmente excitada mientras escribo esto). Es afrodisíaco sentir cómo te hinchas, endureces y creces por momentos. Hasta que crece hasta límites insospechados y descargas en el fondo de mi garganta mientras gimes. Me encanta…

Otras veces, cuando estoy muy excitada, pienso en el sexo anal. Me encanto tu recibimiento a mi vuelta de Marbella. Te había contado la noche antes una fantasía anal y después de besarme y tocarme delicadamente, te dispusiste a cumplirla de cabo a rabo. Después de dilatarme un poco, me la empezaste a meter poco a poco pero casi hasta el fondo. Yo estaba bocabajo y me sentía dominada por ti. Me daba un placer infinito mezclado con un poco de dolor, pero no importaba, deseaba tener esa sensación de "ser tuya". Tengo muchas ganas de que un día tengamos un orgasmo anal al mismo tiempo, porque sentir cómo creces cuando estés a punto de llegar al orgasmo y después te corras dentro de mí debe ser bestialmente intensa.

Me he puesto a mil escribiendo esto. Me encantaría tenerte cerca y que me follaras por todas partes. Sentarte en mi sofá, desnudos, y arrodillarme delante de ti y chupártela bien. Primero despacito, con mi lengua de arriba abajo y después mucho más fuerte. Y, cuando la tuvieras bien grande y bien dura, me sentaría encima de ti, haciendo sentadillas sobre tu polla y clavándomela hasta el fondo mientras beso tu cuello, tus hombros y tu boca.

Y volvería a chupártela, aunque esta vez estaría a cuatro patas sobre el sofá, lamiéndote bien mientras te la agarro bien fuerte y acaricio tu pecho, tus piernas. Después, me pondría a cuatro patas para que me follaras. Pero tú empezarías a comerme el coño, y yo a electrizarme. Después me la clavarías hasta el fondo, de una sola vez, con tu cuerpo golpeando mis labios vaginales y mi clítoris.

Cada vez estás más húmedo y yo, además de húmeda, dilatada, así que empiezas a meter tus dedos en mi culo mientras me sigues follando profundamente. A veces paras por unos instantes y metes tu lengua por todas partes y después sigues follándome y metiéndome los dedos. Y, cuando empiezo a estar dilatada, la sacas de mi coño y lubricas bien mi ano con tu polla empapada.

Me acercas a tí y, con tu polla frotándose contra mi culo, me abrazas y me pellizcas los pezones y de vez en cuando jugueteas con mi clítoris. Estoy muy excitada y quiero sentir cómo me llenas y me haces gemir y gritar de placer. Así que cojo tu polla y comienzo a metérmela despacito. Y, cuando me he acostubrado a tenerte dentro de mí, te dejo que seas tú el que me la claves como quieras.

Me coges del pelo para acercar mi cuello a tu boca y empiezas a mordisqueármelo. Te follas mi culo lenta pero profundamente, intentando llenarme por completo. Hasta que te digo que estoy a punto de correrme, que empiezas a follarme con más fuerza mientras me tocas el clítoris… hasta que tenemos un orgasmos bestial…

—————————————————————————-

No me quedan más palabras, supongo que por el cansancio… Espero que hayas disfrutado de mis sentimientos y mi pasión ;)

Te quiero, bicho.

 P.D. Durante la segunda parte me he desconectado varias veces para tocarme, por eso me han dado las mil…

Hace mucho…

 

….que no te escribo. Demasiado tiempo. Estos meses me están resultando duros, al igual que son duros tus meses por motivos diferentes. Me he estado encerrando poco a poco en la cueva, pero no quiero, quiero seguir adelante sin recurrir al corsé de seguridad de antaño.

Me gustas, me gustas mucho. Me sorprende la intensidad en la que me gustas. Contigo estoy sintiendo cosas que, o bien no he sentido nunca, o bien ya he olvidado. Claro que me gusta tener mis días solitarios, como el de hoy, pero aún así siempre llega un instante (o varios) en el día en el que me pregunto: "¿por qué no te acercas a su casa?"

Lo malo es que sigo con la cabeza hecha un lío, busco asentar cosas para que me pueda asentar contigo. Hace mucho que quiero contarte una sensación que tengo contigo y es que hasta ahora siempre me he notado levemente separado de ti a nivel emocional. Quizás sea que es mi carácter, o la inestabilidad en la que estoy envuelto, pero siempre he notado como una especie de barrera entre nosotros. Sé que es culpa mía, y cuando me pongo a pensar por qué siento eso, no encuentro motivo.

Me gustas toda tú, eres la mujer más inteligente con la que me he topado. Tu carácter, perseverancia, fuerza (mucha fuerza), tu cariño, tu energía… incluso en épocas tan bajas como esta rebosas energía. Me encanta estar a tu lado. Llevo un tiempo con una idea en la cabeza: "me has hecho mejor hombre, quizás no demasiado por mi forma de ser, pero sé que me harás mucho mejor hombre". Me gustaría que me dijeras siempre lo que piensas, que no tengas miedo a mis reacciones. Contigo he aprendido a escuchar más y a ver las cosas desde otro punto de vista. Disculpa mis ataques incontrolables de cabreo y enfado, habla siempre conmigo (con paciencia) y seguramente nos entendamos. No dejes de decirme lo que piensas. Nunca.

Me fastidia que no pueda hacerte más feliz, ojalá pudiera borrar con un gesto el resto de tus problemas, y hacer que olvidaras cosas de tu pasado. Cuando estás así me cuesta saber que es lo que esperas o necesitas de mi… supongo que es otra cosa a pulir, me encantaría servirte de más ayuda.

Sin duda estoy enamorado de ti, te deseo intensamente. Me encantan las cosas que hacemos juntos, cocinar, escuchar música, pasear, viajar… y por supuesto el sexo, está a un nivel totalmente diferente al que conocía. Y me gusta por muchos motivos, pero sin duda me chifla que me busques, que me provoques, que me demuestres (sutil o claramente) que me deseas. Eso me da mucha energía para seguir adelante.

En fin, me ha quedado un post raro y desordenado, son las seis menos diez de la mañana y aún no he dormido. Pero a estas horas (también) me he acordado de ti y de que te debía escribir algo.

Te quiero linda, y creo que juntos podremos llegar a ser felices.

Te deseo

 

Te deseo. Mucho. Es más, no sabes cuánto te deseo. Llevo unas cuántas horas caliente. Esta mañana me hubiera encantado que, en lugar de ponerte la ropa al confesarte  mis "pensamientos", te colaras en la cama conmigo y apagaras mi calentura. Pero como suponía, no ha sido así.

Es una pena que no seas más "mañanero". ¿O es el llegar al no trabajo lo que te frena?

Sea como sea, te deseo. Mucho.

Noches cálidas… ¿o debería decir calientes?

 

Anoche me masturbé mucho pensando en ti. No sabes lo que me seducía estar ahí a tu lado, oliendo tan bien, tocándome mientras tu dormías. A veces pensaba que ojalá te despertaras y me follaras sobre la marcha y otras, en lo bien que estaba así dejándome llevar por mi imaginación.

La verdad es que el pensamiento que me llevó a tocarme tanto y con tantas ganas fue, básicamente, una propuesta que quiero hacerte. Y es que nos vamos de fin de semana y me gustaría estar a tu disposición para todo lo que quieras. Por mi parte me comprometo a seguir llevando la inicitiva, ser proactiva, estar totalmente depilada y no llevar bragas en ningún momento. Y por la tuya espero que hagas conmigo lo que quieras, como quieras, donde quieras y cuando quieras. Me excita mucho darte placer…

El caso es que con esa idea empecé a ver e imaginar cosas y tuve dos orgasmos brutales mientras tú dormías. Todo empezó porque empecé a pensar en tu boca en mi clítoris, lamiendo una y otra vez hasta llevare al orgasmo. Y, una vez conseguido tu objetivo, había una hermosa y enorme polla que también necesitaba que le dieran cuidados. Y me la metiste y empezaste a follarme una y otra vez, cambiando de postura y haciéndome sufrir, porque yo seguía a mil. Por supuesto, mientras pensaba en esto me acariciaba y notaba cómo mis labios se abrían y se humedecían cada vez más.

Y cuando estaba muy excitada, me la sacaste y me la metiste en la boca. Ya sabes cómo me excita seguir tu polla grande, dura y tersa crecer y humedecerse dentro de mi boca. Y la tenías muy grande y muy dura. Así que me puse como una loca a chupártela mientras te la agarraba con fuerza y me tocaba. Mientras tú guiabas mi cabeza hacia ella. Y, mientras en la vida real y en mi fantasía seguía tocando mi clítoris, que estaba tan hinchado que tenía que tocarlo con delicadeza, tu polla comenzó a hincharse hasta que te corriste y me llenaste la boca de semen. Ese pensamiento me puse tan a mil que tuve mi primer orgasmo en la cama.

Pero te seguía viendo a mi lado y mi imaginación estaba disparada, así que después de limpiarte bien la polla con mi lengua, te pusiste encima de mí y me la metiste. Y me volvia excitar, claro, ya sabes la facilidad que tenemos las mujeres y mi fantasía y mi realidad, pese a los orgasmos, seguían a mil. Te costó volver a excitarte, pero nos tocamos y besamos durante un buen rato y, aunque no con la vigorosidad de antes, volviste a empalmarte y moverte encima de mí.

Mmmmmm, qué gustazo. Pero apenas te sentía de lo abierta y lo húmeda que estaba. Me cambiaste de postura y me pusiste a cuatro patas y empezaste a clavármela con fuerza. Estábamos muy mojados. En un momento dado, me la sacaste y empezaste a jugar con el vibrador mientras frotabas tu polla por mi culo, lubricándolo y haciendo que deseara que me la clavaras. Cogí tus dedos, los chupé y los acerqué a mi culo, para que jugaras un poco con él, pero estaba tan dilatada que tardaste poco en meterme la polla.

Entre la presión del vibrador y la tuya, que era delicada y cuidadosa, me sentía totalmente llena, el dolor se mezclaba con el placer y el mismo dolor me daba más y más placer. Así que abrí bien mi culo con mis manos y te pedí que me la clavaras hasta el fondo. Me diste un azote, me agarraste del hombro y tiraste de mí hasta que tus huevos quedaron en contacto con mi coño. Y empezaste a follarme con fuerza. Y sentí, vaya que si lo sentí, cómo te empezabas a correr y en ese mismo momento me corrí yo también. De nuevo, por partida doble, en la vida real y en mi fantasía. Tus espasmos me provocaron espasmos que te provocaron más espasmos y tuvimos un orgasmo largo y muy intenso…

En fin, eso fue lo que estuve pensando anoche mientras me tocaba una y otra vez… Pero mi pregunta es… ¿quieres tener a una chica como yo a dispuesta a satisfacer todos tus deseos este fin de semana???

Brillando…

 

Te estaba viendo caer, poco a poco, en algo en lo que no sabía cómo ayudarte. Te estaba sintiendo alejarte, cada día un poco más. Estaba notando cómo te perdías en un lugar oscuro y absurdo. Te encerrabas en tu cueva y no veías más allá. Pero no sé qué pasó. Un post mío. Un post tuyo. Una conversación que dolió. Momentos extraños y… cuando empezaba a dudar de si esto llevaría a alguna parte  y de mis propias fuerzas -que no ganas-, empezaste a cambiar por tí mismo.

Empezó muy despacito. Querías buscar un psicólogo. Te ayudé. Una conversación acerca de una idea de negocio y te convertiste en un cohete supersónico. Me encantaría saber qué estuvo pasando por tu cabeza, pero por otro lado creo que están bien las cosas como están. Estás rezumando energía por todos tus poros. Estás trabajando para cambiar algo muy importante en tu vida y créeme, se nota.

Tu relación conmigo ha dado un giro de 180 grados con respecto a estos últimos meses. Sí, tú, hombre huraño, has estado, como te dije el otro día, escupiendo palabras acerca de ti, de tus pensamientos, y eso me ha hecho sentirme muy especial. No has estado conmigo, porque has estado en otro sitio, pero al mismo tiempo te he sentido muy cerca.

Con respecto a Keltsa también te he visto cambiar. Te intentas involucrar más con él y pasar más tiempo con él. Y eso te hace sentirte bien o, al menos, esa impresión das. Y me encanta, porque sé que te hace feliz, que cada minuto que pasas con él es como un regalo, aunque algunos fines de semana prefieras que duerma con tu madre y poder descansar algo ;)

Y, el trabajo, otro de tus puntos de enfrentamiento, también se ha convertido ahora en objeto de cambio. Hasta hace poco seguías aferrado a él. Querías irte, pero en el fondo querías quedarte. Y ahora eso también ha cambiado. Es distinto que estés cabreado por cómo están las cosas y que te dé pena que estén así a que sigas pensando que pueden cambiar.

Me hace feliz verte así. Me siento de nuevo acompañándote en un viaje en un tren de alta velocidad. La única diferencia es que esta vez, ese tren te lleva hacia tu camino -sea el que sea-. Y es que desde el principio he pensado que tenías que dedicarte tiempo a ti y a tus necesidades. Y, aunque el tren sea de alta velocidad, no implica que esté desbocado o que haya perdido el control. Simplemente, está siguiendo su camino, parada a parada. Y siento que me dejas acompañarte en ese viaje. Y me encanta.

Creo que has empezado a hacer lo que tenías que hacer por ti. No sé si te había dicho esto hasta ahora y, puede que esté equivocada, pero creo que una de las razones por las que no te han salido bien las cosas es porque te has dedicado a satisfacer las necesidades ajenas sin pararte ni tan siquiera a pensar en las tuyas y lo que implican. Y, la clave de la felicidad está en encontrar el equilibrio entre hacer lo que uno quiere o necesita y lo que la gente a la que quiere desea que haga por una razón u otra.

Hace tiempo aprendí que para estar bien con mi entorno, necesito estar bien conmigo misma. Si no, es imposible. Puedo aparentar que todo va bien, puedo estar sumergida en una rutina plácida y cómoda o en un torbellino de mal rollo. Pero termino agobiándome. Si no pienso en mí, si no dedico tiempo a mí, me convierto en un ser inane, que se mueve por inercia y poco más…

Sé que tienes miedo. A lo mejor miedo es una palabra un poco fuerte, pero sí al menos preocupación ante lo que se te viene encima. No merece la pena preocuparse -aunque tampoco hay que despreocuparse-. Necesitas un cambio y estás en ese difícil proceso. Pero sé que todo te irá bien, aunque tengas que atravesar momentos complicados o discutamos… Lo estás haciendo muy bien, guapo, sigue así.

No sé por qué te quiero, pero sé que te quiero. También sé que eres brillante, cariñoso, detallista, increíblemente inteligente, testarudo, excesivamente cuadriculado en ocasiones y mentiroso, pero eres íntegro contigo mismo y, sé que si te necesito voy a poder contar contigo. Y, para mí, esas son dos cualidades muy valiosas -y escasas en esta sociedad-. Admiro tu frialdad para algunas cosas, porque mi inteligencia emocional siempre ha sido bastante escasa, así como tu sensibilidad cuando es necesaria, porque yo a veces padezco de incontinencia verbal.  Pienso que eres muy valiente y te adoro porque cuando estoy contigo me haces sentirme la mujer más especial del mundo.

Eres un hombre increíble. Vale, tienes defectos, muchos. Pero tus virtudes son tan grandes y aportan tanto positivo a mi vida, que, en el conjunto de las cosas, carecen de importancia. He peleado mucho por tí, creo que tú también por mí, pero este es el momento de que pelees por tí. Y quiero estar a tu lado mientras lo hagas. Me da igual que sea difícil, que sea duro, que a veces estés un poco insoportable… Me gusta estar contigo y compartir una parte de tu vida. Me gusta sentir que formo parte de ella, independientemente de que necesites espacio… -cosa que entiendo y no me importa-.

Verte como te veo es un regalo enorme. Brillas, brillas y brillas, aunque estés ausente, preocupado, disperso y a veces un tanto desagradable. Aún así rezumas energía por todos los poros, energía dinámica, energía positiva… Y no puedo evitar que me encante compartir eso contigo.

Un beso bicho. Te echo de menos.

 

Eres mágico

 

Nunca nadie me había hecho sentirme tan especial.

Muchas gracias

Jon está, sólo está escondido…

 

Después de nuestra conversación, miles de pensamientos me asaltan. No, no es cierto que Jon no esté, a veces asoma tímidamente la cabecita, pero está demasiado cansado de problemas…y sólo de vez en cuando, cuando las ganas pueden a la pereza y la acción a la inmovilidad, la saca de nuevo.

Lo que Jon no parece haber notado es que últimamente saca más la cabecita que en los meses anteriores. Y es que tocar fondo es lo que tiene, tarde o temprano, uno tira hacia arriba, aunque siempre es mucho más lento de lo que nosotros quisiéramos. Y, la mayoría de las veces, no somos conscientes de que estamos empezando a subir cuando hemos avanzado mucho camino (desgraciadamente las crisis mentales no se solucionan de la noche a la mañana).

Lo más difícil de todo es no perder el norte. Y para eso es importante no abandonar las cosas que nos hacen sentir bien. Sí, no evitan la tristeza, porque por desgracia hasta en las cosas buenas las malas acompañan, pero al menos consuelan y nos ayudan a ver los dos lados de la balanza, al menos por un instante.

No existen las recetas instantáneas, pero tarde o temprano, todo pasa… Sé que no consuela, pero es la única verdad que conozco…

Ya te lo he dicho, te quiero y quiero estar contigo, me da igual que me dejes ayudarte o no, que necesites tiempo, que necesites espacio, aléjate pero no te vayas. No creo que sea lo que merezcamos ni necesitemos ninguno de los dos. Yo me niego a sacar de mi vida a alguien que me dá tanto y tan bueno, aunque él no termine de creérselo. Y, si me tengo que creer tus palabras, yo también te doy lo mismo a ti, aunque no haya conseguido con eso mitigar tu tristeza.

Ya que no me dejas ayudarte, al menos déjame quererte…